domingo, 27 de octubre de 2013

REACCIONES EN ADULTOS Y ANCIANOS EN SITUACIONES DE DESASTRES


LOS ADULTOS MAYORES Y LAS CATÁSTROFES: PREPARACIÓN Y RESPUESTA

Una Guía de Salud Mental

Esta es una guía para los adultos mayores, los miembros de su familia y cuidadores acerca de cómo prepararse frente a una posible catástrofe y que hacer en caso de que se produzca.

Cada año, muchas personas en todo el mundo sufren catástrofes; ya sean naturales por ejemplo huracanes, tornados, inundaciones, terremotos y calor extremo, como causadas por el hombre, por ejemplo ataques terroristas. Si bien no es posible predecir cuándo y dónde ocurrirán estas fuerzas destructivas, sí es posible aprender de cada catástrofe y tomar ciertas medidas para salvaguardar nuestro bienestar físico y emocional.
 

¿CÓMO NOS AFECTAN LAS CATÁSTROFES?

Ya sea que una catástrofe nos impacte directamente, como evacuar la casa debido a una inundación, o que veamos a otros sufriendo terribles eventos en las noticias, en forma similar a lo que ocurrió en el mundo luego de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, las catástrofes afectan a todos.

En aquellas personas cuyas vidas cambian drásticamente después de una catástrofe, por ejemplo la pérdida del hogar o daños físicos, el trauma puede causar trastornos y dolor físico y emocional extremos. Estrés y pena son respuestas normales, y las reacciones psicológicas frente a experiencias catastróficas pueden durar toda la vida. Como respuesta a un evento traumático algunas personas desarrollarán cambios en su comportamiento (aumento de consumo de bebidas alcohólicas, violencia doméstica) y otras sufrirán la aparición o empeoramiento de una enfermedad mental. Las personas directamente expuestas a dicho evento o a peligros físicos, o cercanos a alguien cuya vida se ve amenazada por una catástrofe, sienten miedo intenso, indefensión u horror. Estas emociones pueden resultar en comportamientos turbados o desorganizados. El estrés constante o recurrente puede resultar abrumador. Para algunos, las consecuencias psicológicas de una catástrofe hasta pueden resultar incapacitantes.

Aquellas personas que miran las noticias de una catástrofe a millas de distancia o quienes se preocupan por familiares y amigos en la zona afectada también experimentan nerviosismo, ansiedad, irritabilidad, problemas de sueño y depresión.
 

 

¿CUÁLES SON LAS CONSIDERACIONES PARA PERSONAS MAYORES EN TIEMPOS DE CRISIS?
En algunos aspectos, luego de una catástrofe los adultos mayores pueden experimentar menos efectos psicológicos por estrés que los adultos de menor edad. Según experiencias pasadas, algunos adultos mayores pueden estar mejor preparados y poseer mejores habilidades para lidiar con una catástrofe.
Sin embargo, aunque los adultos mayores muchas veces poseen la adaptabilidad y experiencia para pasar la catástrofe, la tensión física puede pagarse muy caro. Cuando una catástrofe golpea, los adultos mayores son los más expuestos a riesgos de enfermedades y hasta de muerte. Los ancianos frágiles o aquéllos con limitaciones psiquiátricas o médicas son especialmente vulnerables al estrés que causan las catástrofes.

La pérdida de posesiones valiosas, de los medios para moverse, de las propiedades como una casa y hasta de la normalidad de la vida diaria puede resultar devastadora.

Después de los huracanes e inundaciones en New Orleans en 2005, muchos adultos mayores experimentaron problemas mentales. Muchos sintieron que habían perdido el trabajo y los ahorros de toda su vida, y también perdieron las esperanzas. En muchos casos los miembros de la familia se habían separado, y en muchos otros la atención médica y psiquiátrica llegó de forma interrumpida.  Los trabajadores de la salud vieron entre los pacientes de mayor edad problemas de ansiedad, de memoria, depresión, insomnio, e intentos de suicidio. Vieron una alta tasa de problemas psicosomáticos (enfermedades cuyos síntomas físicos son causados por angustia emocional o psiquiátrica), junto con peores problemas de salud y tasas de mortalidad en aumento.
 
 

Los mayores son más propensos que las personas más jóvenes a necesitar apoyo social para reducir los efectos del estrés y para acentuar el bienestar emocional y la recuperación. Es importante entender que algunos adultos mayores pueden estar enfrentando la pérdida de seres queridos, más la pérdida de capacidades físicas y posiblemente su independencia.

PLANIFICACIONES ESPECIALES

Los adultos mayores que necesitan preparaciones especiales y planificación de respuesta temprana son aquéllos:
De edad avanzada, o frágiles.
Que poseen impedimentos cognitivos (por ejemplo demencia).
Que se encuentran afectados por una enfermedad mental o una discapacidad crónica debido a una enfermedad mental (p.ej. esquizofrenia, ansiedad, depresión).

De salud física deteriorada, afectados por una condición médica complicada o movilidad reducida.

Que sufren impedimentos sensoriales (deterioro de la visión o audición)

Que no poseen familiares o cuidadores cercanos o apoyo social local.

¿QUIÉN ES MÁS VULNERABLE DURANTE UNA CATÁSTROFE?

Algunos factores que pueden incrementar el riesgo de enfermedad en adultos mayores frente a una catástrofe:

Problemas de visión o audición contribuyen a la ocurrencia de lesiones en entornos desconocidos o al intentar sortear peligros.

Discapacidades físicas y limitaciones en la movilidad (como el uso de una silla de ruedas) pueden causar tardanzas o evitar una evacuación de emergencia.

Corte eléctrico. Los adultos mayores son vulnerables a la hipotermia (temperatura corporal por debajo de lo normal) e hipertermia (fiebre excepcionalmente alta) frente a temperaturas extremas. Un corte del suministro eléctrico no permite el funcionamiento del equipamiento médico necesario, como nebulizadores u oxigenoterapia.

Imposibilidad de acceder a los medicamentos prescriptos o tratamientos, como diálisis y quimioterapia.

La ausencia de miembros de su familia u otras personas de apoyo en su casa.

Barreras para recibir ayuda financiera en catástrofes, por ejemplo procedimientos complejos y renuencia a pedir ayuda.

Una mudanza forzada puede causar estrés grave en mayores frágiles, acelerando su deterioro o muerte.

En general, aquellos que necesitan asistencia en sus actividades de la vida diaria (p.ej. caminar, ducharse, comer, tomar medicinas) son más vulnerables a lesiones o enfermedades durante o después de una catástrofe.

Aquellos en mayor riesgo de sufrir consecuencias psiquiátricas negativas y de necesitar planificaciones especiales de respuesta incluyen los mayores con impedimentos cognitivos, con un historial de enfermedad mental grave o discapacidad crónica debido a una enfermedad mental, y aquellos cuya salud física está deteriorada.

¿Cuáles son las consideraciones para personas mayores que sufren impedimentos cognitivos?

Durante una crisis, algunos adultos mayores son vulnerables a impedimentos cognitivos: la habilidad para pensar, recordar y tomar decisiones.

En aquellos que ya sufren impedimentos cognitivos aún el menor estrés puede causar problemas. Disrupciones de la rutina diaria pueden desorientar a una persona con demencia que se encuentra estable bajo condiciones normales. Los mayores con impedimentos cognitivos que se sobre estimulan en una situación nueva o que no tienen todas sus necesidades cubiertas pueden sufrir un brote emocional o temperametal.

Las crisis pueden abrumarlos o crear estrés porque la situación está fuera del entendimiento o el control de la persona. Durante o después de una catástrofe, los cuidadores de las personas con impedimentos cognitivos pueden no estar disponibles para brindar apoyo y cuidados, y el riesgo de que se extravíe deambulando aumenta si la persona se irrita, agita o se enfrenta a una situación de estrés.

Los cuidadores deben ser conscientes de que una persona con demencia puede formar memorias nuevas cuando vive una experiencia traumática, a pesar de que típicamente no recuerdan eventos recientes.   Esto se observó en estudios sobre adultos mayores que vivieron la catástrofe del 11 de septiembre en New York y el terremoto de Kobe en Japón, en 1995.

¿CÓMO PUEDEN LOS CUIDADORES Y LAS PERSONAS MAYORES PREPARARSE PARA UNA CATÁSTROFE?

Aunque no podemos saber cuándo ocurrirá una catástrofe, los adultos mayores y sus familias pueden planificar anticipándose a una posible emergencia. Estar preparado puede ayudar a reducir la ansiedad y adversidad.
La Cruz Roja Americana recomienda que los adultos mayores establezcan una red personal de ayuda de al menos tres miembros de la familia, amigos o vecinos que los controlarán en una emergencia.  Se deben realizar los arreglos antes de la emergencia. Intercambien llaves y muestren en dónde guardan sus provisiones de emergencia. Compartan copias de documentos relevantes sobre emergencias e información de salud. Los adultos mayores y su red de ayuda deben mantenerse notificados entre ellos acerca de viajes fuera de la ciudad y la vuelta a casa. Guarde una lista de estas personas con su información de contacto.
Considere hacer pagos electrónicos de los beneficios federales, como pagos del Seguro Social. Las catástrofes pueden interrumpir la entrega del correo. Se puede hacer un depósito directo a una cuenta corriente o a una caja de ahorro, o a una tarjeta de débito para pagar los beneficios federales.

Si necesita medicinas o sigue un tratamiento médico asegúrese de tener disponible una provisión para al menos dos semanas. Guarde una lista de medicinas de venta con receta que incluya la dosis, el tratamiento, e información sobre alergias a alimentos o medicamentos.  Hable con su farmacéutico o médico para saber que otras cosas debe preparar.
 
Si recibe tratamientos de rutina que se administran en la clínica o el hospital, o si recibe servicios regularmente como atención médica en su domicilio, tratamientos o transporte, hable con su proveedor de estos servicios acerca de sus planes por emergencias.  Trabaje junto a ellos para identificar proveedores suplentes e incorpórelos a su red de ayuda personal. 

Considere otras necesidades personales como lentes, audífonos y sus baterías, baterías para sillas de ruedas y oxígeno.  (Vea "Kit Básico de Provisiones para Catástrofes" en la página 11).

Guarde documentos importantes en su kit de provisiones, como registros de la familia, registros médicos, testamentos, escrituras, números del Seguro Social, información sobre tarjetas de crédito y cuentas bancarias, registros fiscales, seguro médico y tarjetas de Medicare, una lista de aparatos médicos u otros dispositivos de soporte vital junto con sus números de serie y tipo. Que los demás miembros de su red de ayuda guarden copias adicionales de estos registros.  (Vea "Documentos para Guardar antes de una Catástrofe" en la página 12).

Si usted tiene un impedimento comunicacional como problemas de audición o habla, anote en sus documentos de emergencia, cartera y bolso, la mejor manera de comunicarse con usted por temas de información de emergencia.

¿CUÁLES SON LOS PASOS A SEGUIR SI NOS GOLPEA UNA CATÁSTROFE?

De ser posible, los adultos mayores deberán quedarse junto a su familia y sus mascotas.
Deje a los mayores frágiles en compañía de un miembro de la familia, compañero o cuidador.

Si usted se encuentra con un mayor durante la catástrofe, transmita una sensación de seguridad y calma, y un sentimiento de conexión y esperanza. Dele información y ofrézcale consuelo.

¿QUÉ PUEDEN HACER LOS CUIDADORES DURANTE EL PERÍODO INMEDIATO Y DE RECUPERACIÓN LUEGO DE UNA CATÁSTROFE?

Si usted está al cuidado de un mayor después de una catástrofe continúe brindándole información y tranquilidad de que el ambiente es seguro.

Proteja a la persona mayor y su salud y necesidades de salud mental. En el período inmediato después, los adultos mayores son poco propensos a reportar problemas de salud mental.  Conozca los signos de depresión y ansiedad, y vea a un trabajador de la salud si usted o alguien a su cuidado están sufriendo.

Ayude a los adultos mayores a expresar sus sentimientos. Durante la fase de reconstrucción después de una catástrofe, las personas mayores pueden sentir frustración debido a una recuperación compleja, y pueden sentirse apáticos o deprimidos. Conmemoraciones por el aniversario de la catástrofe pueden resultar de ayuda, al ser oportunidades para expresar sentimientos.
 


Ayude a los mayores a sobrellevar las complejidades de los procedimientos de socorro en catástrofes, que pueden ser confusos para los sobrevivientes, pues causan bajas en la autoestima y sentimientos de enojo e indefensión.

Busque ayuda financiera. Los adultos mayores a veces rehúsan ofertas de ayuda. Buscar ayuda financiera del gobierno o de agentes de socorro puede resultar confuso y agobiante.

Recopile información sobre recursos a su disposición.  Si un miembro mayor de la familia se mudó y está viviendo ahora con su familia o amigos, ellos deben aprender lo mayor posible acerca de los servicios de salud y otros servicios que ya se le han provisto en el pasado o que se le deben proveer en un futuro.

¿QUÉ TIPO DE AYUDA PUEDEN BRINDAR LOS ADULTOS MAYORES EN TIEMPOS DE CATÁSTROFES?

Durante una catástrofe, no todos los adultos mayores caen en la categoría de los que necesitan ayuda, y muchos pueden proveer tan necesitada asistencia. Muchos adultos mayores ya ofrecen su tiempo y experiencia como voluntarios, y muchos ya están familiarizados con los recursos de su comunidad.  Si usted desea brindar ayuda, diríjase a su gobierno local, hospitales, organizaciones religiosas y división de la Cruz Roja para saber en dónde pueden necesitarlo.

DESPUÉS DE LA CATÁSTROFE

Una vez pasado el peor peligro, los cuidadores y la familia pueden ayudar de las siguientes formas:
Restablezca los sentimientos de protección, estabilidad y seguridad de la persona mayor.
Reúna a la persona mayor con su familia o cuidador y restablezca los vínculos sociales.
Obtenga ayuda financiera.

Reconecte a la persona mayor con su proveedor de salud y/o de salud mental si es necesario, y restablezca los regímenes de medicamentos.
De ser posible, regrese a la casa de la persona mayor, o si es necesario reubicarse a una residencia apta, que sea idealmente en un ambiente conocido con familiares, amigos o allegados.
Recupere las posesiones físicas, haga visitas a su casa frecuentemente, y haga arreglos para que tenga compañía.

LOS SIGNOS DE ANGUSTIA PSICOLÓGICA DESPUÉS DE UNA CATÁSTROFE

·         Retraimiento.

·         Apatía (falta de emoción o interés).

·         Agitación.

·         Enojo.

·         Irritabilidad.

·         Recelo.

·         Desorientación.

·         Confusión.

·         Pérdida de la memoria.

·         Deterioro físico acelerado.

·         Aumento de síntomas físicos que parecen no tener razones médicas.

·         Estrés por mudanza (la angustia y desorientación que produce ser evacuado).

·         Trastornos del sueño.

·         Sentimientos de aislamiento de familiares y patrones conocidos de la vida.

·         Regresiones (funcionamiento en un nivel menor al que corresponde, o comportamientos infantiles como succionar un dedo).

RECUPERACIÓN: CONSEJOS PARA LOS ADULTOS MAYORES Y LOS MIEMBROS DE SU FAMILIA

Permita un tiempo de pena y curación. No espere una recuperación para un momento determinado.
Hable abiertamente acerca de sus sentimientos de miedo, ansiedad, irritabilidad u otras reacciones emocionales inesperadas.
Pida ayuda financiera, emocional o médica si lo necesita.
Tómese tiempo de relajación.
De ser posible, participe en planes de recuperación.
Cuidado con el Asesino Silencioso: Monóxido de Carbono

Durante las catástrofes la electricidad suele no estar disponible y muchas personas la reemplazan con fuentes alternativas de energía y calor, como generadores, barbacoas a gas y calentadores, que nunca deben usarse en interiores. Los escapes de estos dispositivos contienen monóxido de carbono (CO) que es un gas inodoro e incoloro (sin olor ni color). Aproximadamente 500 muertes y 15000 visitas a las guardias hospitalarias ocurren cada año debido a envenenamiento involuntario por CO. Los adultos mayores de más de 65 años son especialmente vulnerables por condiciones médicas preexistentes.

Los principales signos de exposición a CO incluyen dolores de cabeza leves y falta de aliento al hacer ejercicios moderados. La exposición aguda o continuada puede derivar en síntomas parecidos a la gripe, que incluyen dolores de cabeza más graves, mareo, cansancio, náuseas, confusión, irritabilidad e impedimentos de memoria, coordinación y al razonar. Al CO se lo llama "asesino silencioso" porque si una persona ignora estos signos tempranos puede llegar a perder el conocimiento y verse imposibilitado de huir del peligro, y finalmente morirá.

LISTAS DE CONTROL

DESARROLLO DE UN PLAN DE RESPUESTA A LAS CATÁSTROFES

Determine si usted vive en una zona de evacuación.
Sepa a dónde sería evacuado y cómo llegaría allí; conozca las rutas oficiales de evacuación. 

Guarde un tanque lleno de combustible en su auto si piensa que pronto será evacuado.
Aprenda a operar un generador correctamente (siempre guarde los generadores afuera y lejos de las puertas, ventanas y ventilaciones; los escapes pueden ser mortales).
Dele las llaves de su casa y su auto a un miembro de su red de ayuda.
Confeccione un kit de provisiones para catástrofes.
Kit Básico de Provisiones para Catástrofes
Agua (un galón por persona por día, para al menos por tres días).
Comida no perecedera para al menos tres días.
Abrelatas manual.
Radio o televisor portable a baterías, y un juego de baterías de repuesto.
Linterna y baterías de repuesto.
Lista de medicamentos y nombres/teléfonos de contacto de proveedores de servicios de salud.
Documentos importantes de la familia en un contenedor a prueba de agua (Vea "Documentos para Guardar antes de una Catástrofe" en la página 12).
Toallas de papel húmedas.
Kit de primeros auxilios
Silbato.
Dinero en efectivo (los cajeros automáticos ATM necesitan electricidad, que se puede cortar).
Ítems de necesidades especiales como medicamentos con receta (provisión para dos semanas), lentes, soluciones para lentes de contacto y baterías para audífonos.
Comida y agua para la mascota.
Ropa de repuesto.
Documentos para Guardar antes de una Catástrofe
Licencia de conducir, tarjeta o documento de identidad, tarjeta de veterano (VA), pasaporte.
Credencial o número del seguro social.
Nombre e información de contacto de familiares o amigos cercanos.
Registros de la familia.
Registros médicos e información personal (grupo sanguíneo, enfermedades, condiciones especiales, alergias).  
Seguro médico y credencial de Medicare.
Nombre e información de contacto del proveedor de salud.
Tarjeta de crédito e información de cuentas bancarias (nombres, números de cuenta).
Registros de ahorros e inversiones.
Lista de las pólizas de seguro junto con el nombre de la compañía aseguradora, tipo y número de póliza.
Copia de los documentos de herencia y fideicomisos, testamento.
Escrituras y títulos (casa, auto, otras propiedades).
Certificados o una copia de ellos. nacimiento, matrimonio, divorcio, defunción y adopción.
Registros fiscales.
Llaves.
Marca/modelo y número de serie de los dispositivos médicos y otros dispositivos de soporte vital.
Copias adicionales de estos registros, que enviará a los demás miembros de su red de ayuda.
Recursos

ENCUENTRE UN PSIQUIATRA GERIÁTRICO

Un psiquiatra geriátrico es un doctor en medicina que posee entrenamiento especial para diagnosticar y tratar enfermedades mentales que pueden ocurrir en adultos mayores. Éstas incluyen, entre otras, demencia, depresión, ansiedad, mal uso/abuso de alcohol y otras sustancias y esquizofrenia tardía. Los psiquiatras geriátricos ayudan a los pacientes a través del sistema de salud. La Fundación de Salud Mental Geriátrica le puede brindar nombres de psiquiatras geriátricos. Visite www.GMHFonline.org o llame al 301-654-7850.

FUNDACIÓN DE SALUD MENTAL GERIÁTRICA

 
La Fundación de Salud Mental Geriátrica fue creada por la Asociación de Psiquiatría Geriátrica de los Estados Unidos (AAGP) para generar consciencia sobre los problemas y cuestiones psiquiátricas y de salud mental que afectan a los adultos mayores, para eliminar el estigma de enfermedad mental y tratamiento, promover estrategias de envejecimiento saludables e incrementar el acceso a cuidados de salud mental de calidad para los adultos mayores.

Para alcanzar esta visión, la misión de la Fundación es concientizar acerca de los problemas y cuestiones psiquiátricas y de salud mental que afectan a los adultos mayores.  La Fundación hace foco en la educación pública, específicamente dirigida al consumidor de servicios de salud y al cuidador familiar sobre la promoción de la salud mental, la prevención de la enfermedad y tratamientos. La Fundación desarrolla programas para enfatizar la comunicación y fomentar una amplia colaboración entre la comunidad de investigación de salud mental y envejecimiento, los proveedores de salud mental y el público en general.

Para saber más acerca de la Fundación de Salud Mental Geriátrica, visite www.GMHFonline.org

ORGANIZACIONES

Cruz Roja Americana

Una organización de respuesta ante emergencias.

Casa Principal Nacional

2025 E Street, NW

Washington, DC 20006

202-303-5000

Por Servicios en Catástrofes y Asistencia de Emergencia llame al:

1-800-REDCROSS (1-800-733-2767) ó

1-800-257-7575 (Español)

www.redcross.org


Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC)

Preparación y Respuesta para Casos de Emergencia

Información sobre cómo prepararse y responder ante emergencias de salud pública.

1600 Clifton Road

Atlanta, GA 30333

800-CDC-INFO (800-232-4636)

http://emergency.cdc.gov

Reconocimientos

Esta guía de la Fundación de Salud Mental Geriátrica es posible gracias al trabajo del Grupo de Preparación frente a Desastres de la Asociación de Psiquiatría Geriátrica de los Estados Unidos (AAGP). La Fundación agradece a Kenneth M. Sakauye, MD; Joel E. Streim, MD; Gary J. Kennedy, MD; Paul D. Kirwin, MD; Maria D. Llorente, MD; Susan K. Schultz, MD; y Shilpa Srinivasan, MD.

Colección de Folletos sobre Adultos Mayores y Salud Mental

Esta publicación es parte de una colección de folletos publicados por la Fundación de Salud Mental Geriátrica para brindar información sobre la salud mental de los mayores. Otros folletos de la Fundación son:

Anxiety and Older Adults: Overcoming Worry and Fear (Ansiedad en Adultos Mayores: Superar el Miedo y la Preocupación)

A Guide to Mental Wellness in Older Age: Recognizing and Overcoming Depression (A Depression Recovery Toolkit) (Una Guía de Bienestar Mental en la Tercera Edad: Reconocer y Superar la Depresión, un equipo de herramientas para superar la depresión).

 

REACCIONES EN ADULTOS Y ANCIANOS EN SITUACIONES DE DESASTRES


REACCIONES EN ADULTOS Y ANCIANOS EN SITUACIONES DE DESASTRES

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (1988) también había señalado que “Toda persona tiene derecho a la protección especial durante su ancianidad”. Los Estados se comprometen a adoptar de manera progresiva las medidas necesarias a fin de llevar este derecho a la práctica, proporcionar instalaciones adecuadas, así como alimentación y atención médica especializada a las personas de edad avanzada que carezcan de ella.

Otros documentos importantes sobre la protección de las personas mayores se encuentran en Naciones Unidas, en la Primera Asamblea Mundial sobre Envejecimiento, realizada en el año 1982, y la Segunda Asamblea Mundial sobre Envejecimiento, del año 2002, en Madrid, en la que se reconoce el rol de las familias para brindar cuidados a las personas de edad.
 

La Segunda Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento, de 2002, realizó la Declaración Política y Plan de Acción Internacional en la que clarifica tres direcciones fundamentales: a) las personas de edad y el desarrollo; b) la promoción de la salud y el bienestar en la vejez, y c) los logros de entornos emancipadores. Señalan que el potencial de las personas de edad es una sólida base para el desarrollo futuro ya que permite a la sociedad recurrir cada vez más a las competencias, la experiencia y su sabiduría. Las expectativas de las personas de edad y las necesidades económicas de la sociedad exigen que las personas de edad puedan participar en la vida económica, política, social y cultural de sus sociedades. Paralelamente destacan la responsabilidad primordial de los gobiernos de promover y prestar servicios básicos o de facilitar el acceso a ellos, teniendo presentes las necesidades específicas de las personas de edad. Reconocen la necesidad de conseguir progresivamente la plena realización del derecho de todas las personas a disfrutar del grado máximo de salud física y mental que se pueda lograr; también reconocen lo importante que es la función de las familias, los voluntarios, las comunidades, las organizaciones de personas de edad y otras organizaciones de base comunitaria para prestar a las personas de edad apoyo y cuidados. Asimismo, la importancia de brindar oportunidades de empleo a todas las personas de edad que deseen trabajar y puedan hacerlo; elaborar programas para las personas de edad que viven 44 comisión nacional de los derechos humanos en zonas rurales; integración de los inmigrantes de edad avanzada en sus nuevas comunidades; fortalecer la solidaridad intergeneracional, y el apoyo mutuo como elemento clave del desarrollo social, luchar y erradicar la pobreza de las personas de edad, para que dispongan de una protección económica y social suficiente en la vejez.

El documento puntualiza la asistencia en situaciones de emergencia, tales como los desastres naturales y otras situaciones de emergencia humanitaria; igualdad de acceso de las personas a los alimentos, la vivienda y la atención médica, ayudar a las personas de edad, y que se encuentran en situaciones de conflicto armado, ocupación extranjera o de desplazamientos internos.

El documento de Naciones Unidas denuncia el abandono, maltrato y violencia contra las personas de edad, que pueden adoptar muchas formas, entre ellas, física, psicológica, emocional, financiera, y que se producen en todas las esferas sociales, económicas, étnicas y geográficas.

El proceso de envejecimiento entraña la reducción de la capacidad de recuperarse, por lo que las personas de edad que han sido víctimas de malos tratos pueden no llegar a recobrarse nunca, física o emocionalmente de la experiencia sufrida. El efecto de la experiencia traumática, señala el documento, puede verse agravado por el hecho de que la vergüenza y el miedo producen una renuencia a pedir ayuda. Por ello, es necesario sensibilizar a los profesionales y al público en general sobre la cuestión de los abusos contra las personas de edad. El documento promueve la creación de servicios de apoyo para atender los casos de abuso y maltrato contra las personas de edad.

Es importante también destacar otros documentos de derechos humanos, como la Declaración Universal de Derechos Humanos (1948); la Convención Americana sobre los Derechos Humanos (1969); la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos y Degradantes (1987), y la Convención Internacional sobre la Protección de los Derechos de Todos los Trabajadores Migratorios y sus Familias (1990).

La Organización Mundial de la Salud (2003), en su Declaración  para la Prevención del Maltrato de las Personas Mayores (Declaración de Toronto) señala que “el maltrato es la acción única o repetida, o la falta de respuesta apropiada que ocurre dentro de cualquier relación donde exista una expectativa de confianza y la cual produzca daño o angustia a una persona anciana”. colección multidisciplinaria sobre víctimas del delito 45 El daño, señala el documento, puede ser de varios tipos: físico, psicológico, emocional, sexual, financiero o simplemente reflejar un acto de negligencia intencional o por omisión.

La Declaración de Toronto expresa que el maltrato de las personas mayores es un problema global que ha sido reconocido sólo recientemente. Por ello es fundamental una perspectiva cultural para comprender en profundidad el fenómeno del maltrato a los ancianos, es decir, el contexto cultural en la comunidad particular en la que ocurre. La Declaración añade que en cualquier sociedad algunos grupos de la población son particularmente vulnerables al maltrato y abuso de las personas mayores, como los muy ancianos, los que sufren discapacidades funcionales, las mujeres y los pobres.

En Victimología, los documentos de Naciones Unidas: Los Principios Fundamentales de Justicia para las Víctimas del Delito y Abuso del Poder (1985), así como El Manual de Justicia sobre Uso y Aplicación de la Declaración de Principios Básicos de Justicia para las Víctimas del Delito y del Abuso del Poder (1996), han permitido avances importantes en el respeto, comprensión y asistencia a víctimas; en lo jurídico, modificaciones en los Códigos de Proceso Penal y Código Penal. En México, la inclusión de la víctima en la Constitución Nacional que marca una consideración y modelo a seguir por los países latinoamericanos. Las Naciones Unidas expresa, en Los Principios Fundamentales de Justicia para las Víctimas del Delito, la necesidad del reconocimiento y el respeto universal y efectivo de los derechos de las víctimas y del abuso del poder. Basados en los Documentos Fundamentales de Derechos Humanos, el documento reitera el acceso de las víctimas a la justicia, el trato justo y el respeto por su dignidad. “Tendrán derecho al acceso a los mecanismos de la justicia y a una pronta reparación del daño que hayan sufrido, según lo dispuesto en la legislación nacional”.

Se facilitará la adecuación de los procedimientos judiciales y administrativos a las necesidades de las víctimas a través de: a. Información a las víctimas de su papel y del alcance, el desarrollo cronológico y la marcha de las actuaciones, así como la decisión de sus causas, especialmente cuando se trate de delitos graves.

b. Permitiendo que las opiniones y preocupaciones de las víctimas sean presentadas y examinadas en etapas apropiadas de las actuaciones. 46 comisión nacional de los derechos humanos

c. Prestando asistencia apropiada a las víctimas durante todo el proceso judicial.

d. Adoptando medidas para minimizar las molestias causadas a las víctimas, proteger su intimidad, garantizar su seguridad, así como la de sus familiares y la de los testigos en su favor, contra todo acto de intimidación y represalia..

e. Evitando demoras innecesarias en la resolución de las causas. El documento recomienda no sólo el resarcimiento a las víctimas por los daños o pérdidas sufridas sino también la indemnización a las víctimas de delitos que hayan sufrido importantes lesiones corporales o menoscabo de su salud física o mental como consecuencia de delitos graves. Asimismo, a la familia, en particular a las personas a cargo de las víctimas que hayan muerto o hayan quedado física o mentalmente discapacitada como consecuencia de la victimización.
 
 

El documento señala claramente la vinculación entre acceso a la justicia y asistencia social, al referirse a que las víctimas recibirán la asistencia material, médica, psicológica y social que sea necesaria, así como la reparación por el daño ocasionado.

El Manual de Justicia sobre Uso y Aplicación de la Declaración de Principios Básicos de Justicia para Víctimas de Delito y Abuso de Poder, de Naciones Unidas, completa las Recomendaciones referentes a los programas de asistencia a víctimas del delito, que constituyen una guía valiosa para los profesionales y marca una nueva y trascendente etapa en la consideración y respeto a todas las víctimas.

http://200.33.14.34:1010/novedades/2013/coleccionMultidisciplinariaVictimas_vol2.pdf#page=41

domingo, 20 de octubre de 2013

LA INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON NIÑOS Y ADOLESCENTES EN DESASTRES NATURALES


LA INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON NIÑOS Y ADOLESCENTES EN

DESASTRES NATURALES

LA VIVENCIA DE CRISIS TRAUMÁTICAS POR NIÑOS Y ADOLESCENTES

Aunque tradicionalmente se ha considerado que los niños tienen una gran capacidad de adaptación, los estudios e investigaciones realizadas sobre las reacciones de los niños a desastres (Norris, Friedman y Watson, 2002; Vogel y Vernberg, 1993,

García Renedo, 2008) nos señalan los siguientes hechos:

 Los niños muestran unas reacciones emocionales intensas tras el desastre, pudiendo ser la sintomatología más grave incluso que la de los adultos.

 La sintomatología que muestran los niños afectados por desastres causados por el hombre (como guerras y atentados terroristas) es más intensa que la que muestran los niños afectados por desastres naturales.

 La totalidad o la mayoría de estos síntomas desaparecen con el paso del tiempo conforme el niño va consiguiendo reajustarse a la nueva situación. La permanencia de los síntomas es señal de alarma y debe llevar a una intervención terapéutica en el ámbito de la salud mental, puesto que algunos pueden llegar a

desarrollar trastornos psicológicos, fundamentalmente trastorno por estrés postraumático.

 La respuesta de los niños a desastres naturales depende de muchas variables.

Algunos de los factores que más influyen son: el grado de exposición al desastre, el daño personal sufrido, la edad y nivel de desarrollo del niño, los sucesos traumáticos anteriores o la existencia de protección por parte de los padres.

 Los padres no son siempre conscientes del impacto negativo de los desastres en sus los hijos ya que tienden a informar de menos síntomas que si se les pregunta a los niños.

Las reacciones de los niños tras el desastre son consecuencias lógicas de la crisis traumática vivida, lo que incluye el miedo y sobresalto fácil, la irritabilidad, los problemas de atención o los relativos al sueño. El hecho de sufrir una situación de crisis traumática genera una respuesta de estrés que se debe entender como normal lo que no es habitual es que este tipo de conductas permanezcan en el tiempo generando un trastorno desadaptativo.
 

 

LA INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON NIÑOS Y ADOLESCENTES EN CRISIS TRAUMÁTICAS.

Los menores, necesitan de la seguridad y afecto que les proporcionan sus figuras de apego familiares así como otros miembros de la comunidad (amigos, profesores,…).

En este sentido, la intervención debe partir de un principio fundamental: ofrecerles un entorno vital seguro y normalizado donde recuperar o restablecer sus rutinas diarias.

Los adultos tienen la responsabilidad de ayudar al reequilibrio emocional de niños y adolescentes, por ello la intervención psicológica se debe hacer tanto directamente con los menores como indirectamente a través de pautas y orientaciones a la familia y a los propios profesores dadas la influencia que ejercen en ellos.

De modo general, si nos atenemos a estudios, investigaciones y recomendaciones de instituciones de carácter internacional, como las elaboradas por el el Comité Permanente entre Organismos para la ayuda humanitaria (IASC, 2007), cualquier intervención “a posteriori” tras el impacto del desastre ha de comenzar por ofrecer un entorno seguro en el que se pueda animar a los niños a hablar sobre lo ocurrido (sin forzarles a ello), a plasmarlo de diferentes modos (en textos, dibujos y juegos) y compartirlo con los demás. Junto a profesionales especializados, los padres y profesores pueden contribuir a que el niño exteriorice de forma controlada sus sentimientos y pensamientos en relación a la situación vivida, a clarificar sus dudas y confusiones y a calmar sus miedos en un contexto de confianza y seguridad.

Además de expresar sus vivencias los niños precisan integrarlas en su configuración del mundo y reconstruir un entorno vital de nuevo seguro. A tal fin se les han de ofrecer aclaraciones sobre el suceso y las circunstancias que viven en la actualidad, así como responder a sus preguntas con tacto, pero con veracidad. Se trata de evitar que rumores, supersticiones y otras creencias infundadas puedan acrecentar el trauma del niño haciéndole pensar que tiene algún tipo de culpa o responsabilidad en lo ocurrido, que el desastre responde a algún tipo de castigo o cualquier otra explicación fantástica o mágica que acreciente sus miedos.

Del mismo modo, se ayuda a los niños a restablecer la confianza y seguridad si se les dan consejos e indicaciones de cómo protegerse y actuar en caso de repetirse el desastre. También padres y profesores pueden colaborar ofreciendo estos mensajes e informaciones en un lenguaje adecuado a la edad, características y circunstancias del niño. Este tipo de actuaciones mejoran la percepción de niños y adultos acerca de su capacidad de afrontamiento de la crisis y favorece que puedan ayudar y ser solidarios con otros.
 
 

MODELOS PSICOLÓGICOS DE INTERVENCIÓN EN CRISIS CAUSADAS POR DESASTRES.

Los modelos de intervención psicológica en desastres se determinan atendiendo a distintos factores, así el modelo de Inbar (1994) reconoce dos variables que permiten organizar y diferenciar esta intervención: en qué momento se produce (fases de pre advertencia, advertencia, impacto y postimpacto) y a quién va dirigida (individuo, familia, comunidad y organizaciones como colegios, instituciones de emergencia, de seguridad, de salud etc.).

En el caso de la intervención psicológica con niños y adolescentes Vernverg y Vogel (1993) proponen tres fases principales:

a) Fase de preparación predesastre: periodo anterior al desastre en el que se realizan actuaciones de previsión, planificación y formación para facilitar a los niños y su entorno estrategias y herramientas para hacer frente a la situación de crisis.

b) Fase de impacto o de recuperación a corto plazo: periodo que va desde que ocurre el desastre hasta aproximadamente 3 meses después. Se trata de realizar intervenciones para restablecer el equilibrio psicológico de los niños ofreciendo la primera ayuda psicológica.

c) Fase de pos impacto: periodo que abarca desde los 3 primeros meses del desastre hasta los 2 primeros años. Se realizan actuaciones para ayudar de modo especializado a aquellos niños que siguen mostrándose muy afectados.

En la Figura 1. Se presenta una adaptación de los modelos antedichos de intervención en crisis con niños y adolescentes, definido por las fases (predesastre, impacto y postimpacto) y de los diferentes destinatarios de la intervención.

FASES ACTUACIÓN DESTINATARIOS

Figura 1. Modelo de intervención psicológica con niños y adolescentes en crisis basado en Inbar

(1994) y Vernverg y Vogel (1993).

Menor

Familia

Comunidad escolar

Comunidad

Preimpacto PREVISIÓN

Impacto INTERVENCIÓN

Postimpacto RECUPERACIÓN

Desde otro punto de vista, Slaikeu (1996) sugiere que un modelo de intervención en crisis debe considerar cuatro elementos o variables: la duración, los objetivos, la evaluación de las capacidades y dificultades del sujeto y la persona que ayudará en la crisis. Las estrategias y actuaciones variarán para cada elemento en función de si se trata de intervenciones de primer orden (en los minutos y horas inmediatamente posteriores al desastre) o de segundo orden (semanas o meses después). Una adaptación de la propuesta de Slaikeu se realiza en la tabla nº 3.

Tabla 3. Modelo de intervención en crisis basado en Slaikeu (1996)

TIPO DE

INTERVENCIÓN

PSICOLÓGICA

MOMENTO FINALIDAD ACTUACIONES

De primer orden Momentos

Inmediatamente posteriores al desastre: primeros minutos y horas.

Proporcionar los “primeros auxilios psicológicos”

Ofrecer un entorno seguro, transmitir seguridad y dar información acerca de lo que está ocurriendo.

Facilitar la conexión con apoyos sociales

De segundo orden De los primeros días a los 3 meses aproximadamente.

Ayudar a los afectados a reorganizarse hacia la salud y el crecimiento y evitar una reorganización patológica

Ayudar para que los afectados retomen sus actividades cotidianas.

Informar sobre cómo actuar ante las adversidades para reducir la angustia

y promover el funcionamiento adaptativo

Seguimiento de los más afectados

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