domingo, 13 de octubre de 2013

LA INTERVENCION PSICOLOGICA EN EMERGENCIAS Y DESASTRES

 
 
LA INTERVENCION PSICOLOGICA EN EMERGENCIAS Y DESASTRES: LA FOCALIZACION ANTAGONICA COMO TECNICA ESPECÍFICA
 
Javier Rodríguez Escobar
En el Informe Mundial sobre desastres de 1999, elaborado por la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y Media Luna Roja, se advierte que los fenómenos naturales amenazan cada vez más a la humanidad, dice textualmente "nunca antes el mundo estuvo tan expuesto a tal riesgo... Los cambios graduales de las medias de temperatura, así como del nivel del mar y las precipitaciones, provocarán cambios radicales, en cuanto a los riesgos de fenómenos climáticos, devastadores por su extrema violencia"

    Las zonas costeras se exponen a inundaciones, porque debido al aumento  de la temperatura de los océanos crecen y se expanden; al mismo tiempo aumenta la población que se afinca en zonas costeras. El calentamiento del planeta intensifica las tormentas y precipitaciones, destruyendo puentes, represas, diques y canalizaciones.
    En el último decenio los desastres naturales se triplicaron, y el costo que implican se ha multiplicado por nueve y las ciudades, que albergan a la mayoría de la población, se encuentran en las zonas más expuestas a desastres naturales.
    El informe de la Cruz Roja se ve confirmado por el informe " Impacto económico y social de los riesgos geológicos en España" que elaboró en 1987 el Instituto Geológico y Minero de España, dependiente del Ministerio de Interior. Este informe analiza los riesgos para el periodo 1986-2016, en este informe se puede observar como Andalucía resulta la Comunidad Autónoma de mayor riesgo, con un 51.0% de riesgo de inundaciones, y unas perdidas estimadas de 562.925.475.199  pesetas. El total de las pérdidas en esta comunidad, por riesgo geológico, se eleva a 1.118.276.417. 462 Ptas. y el cálculo de las perdidas de vidas humanas se eleva de 6.100 a 31.200 en la hipótesis de riesgo máximo y de 130 a 230 en la hipótesis de riesgo medio
    Si las previsiones para los desastres naturales no son muy optimistas, tampoco los son para accidentes tecnológicos, el número de muertos y afectados por accidentes relacionados con los medios de transportes también ha ido en aumento.
Cabría preguntarse que necesidad existe de intervención psicológica en desastres, en estas situaciones se tiende más a pensar en la vida humana y los daños materiales, pero nosotros pensamos que la atención psicológica es imprescindible en los afectados por un desastre, y presenta las siguientes ventajas:
1.      Gran cantidad de estudios ponen de manifiesto que la atención primaria reduce de forma significativa los costos que tiene que asumir la Seguridad Social por el impacto traumático en un sujeto, ya que después de atenderse en situaciones críticas se reducen los síntomas y trastornos que suelen requerir atención psicológica posterior, trastornos que en un alto porcentaje se cronifican
2.      Cuando se produce un desastre los sujetos suelen tener una reacción agresiva ante la institución o empresa que consideran responsable del mismo, se busca a alguien sobre el que descargar la agresividad. Esto suele provocar un deterioro en la imagen de la institución o de la empresa que produce un perjuicio a medio y largo plazo: perdida de apoyo a los representantes políticos, disminución de la utilización de servicios de una determinada empresa, reclamaciones económicas, etc. Una adecuada intervención psicológica consigue que el efecto sea justamente el contrario, la entidad sobre la que se descargaba la agresividad se transforma en protectora al ocuparse de sus necesidades psicológicas y la propia intervención ayuda al sujeto a asumir su agresión y no proyectarla hacia el exterior
3.      La situación que se origina en estos eventos hace imprescindible la organización de todas las personas que se desplazan para colaborar, al mismo tiempo, la alta carga afectiva que implica dichas situaciones supone una seria dificultad para poder organizar a todas las personas. Nuestra Unidad de Desastres está preparada y  especializada en técnicas de intervención  para poder organizar de forma correcta y adecuada en estas situaciones, haciendo más eficaz la ayuda que se presta
4.      Los propios equipos de rescate sufren un impacto psicológico, debido a la tensión de la situación, al agotamiento, la dificultad del trabajo, etc. que disminuye su eficacia. Una intervención con técnicas intensivas, individuales o de grupo, mientras se colabora con ellos en las tareas que realizan,  aumenta de forma considerable la eficacia de su actuación y evita problemas  y los trastornos psicológicos posteriores, tal y como pone de manifiesto el Informe sobre desastres de 1998
5.      Los trastornos psicológicos que se producen como consecuencia de los desastres se traducen en pérdidas económicas para el estado y las empresas privadas por la pérdida de rendimiento en los puestos de trabajo. Evitando la aparición de estos trastornos se evita la inútil perdida de millones de pesetas.
6.      Las consecuencias psicológicas de los desastres tiene un efecto que aumenta en escala creciente, ya que no solo abarca a los afectados y familiares, sino a todas las personas que se relacionan con ellos.
Por todo ello se pone de manifiesto que cada vez será más necesaria la presencia de equipos de intervención en desastres. Cuando se produce un desastre estas necesidades se suelen cubrir con voluntariado, pero su preparación y experiencia resultan insuficientes para responder adecuadamente en estas situaciones y la buena voluntad nunca puede suplir a la formación especializada y al entrenamiento. Los voluntarios, no solo no pueden prestar la ayuda necesaria, sino que se sufren trastornos psicológicos como consecuencia del impacto afectivo, así lo confirman los estudios publicados por la revista del Colegio Oficial de Psicólogos (Papeles del Psicólogo, Nº 68,1997).
            Uno de los principales problemas que existen en la intervención en desastres es que no se cuenta con una técnica específica para abordar psicoterapéuticamente estas situaciones, con lo que los psicólogos que acuden intentan prestar apoyo a los afectados, para ayudarlos a “sobrellevar” la situación. Por otra parte tampoco se cuenta con articulaciones teóricas que expliquen que ocurre en el psiquismo de una persona que es afectada por un desastre, lo que solemos encontrar está basado solo y exclusivamente en el concepto de stress post-traumático, que no es suficiente para explicar la afectación de estas situaciones
            En el Instituto de Psicoterapia Psicoanalítica de Sevilla, tras varios años enseñando y aplicando técnicas de Terapia Breve de Urgencia y con la experiencia acumulada de intervención en crisis y emergencias, decidimos crear una Unidad de Intervención Psicológica en Emergencias y Desastres, la Unidad Isis. Para preparar este proyecto comenzamos por estudiar las investigaciones que se habían realizado sobre los efectos de los desastres en los sujetos y las técnicas que se habían utilizado. Tras tres años de trabajo, contábamos ya con unas bases teóricas sobre el impacto de los desastres que hacían posible empezar a pensar en desarrollar una técnica específica para abordar este tipo de situaciones.
            Según los datos e investigaciones estudiadas pudimos comprobar que en una situación de desastres se producen tres posibles reacciones:
 
a)      Colapso narcisistico
a.       Trastorno psicosomático
b.      Depresión esencial
c.       Descontrol de impulsos (acting)
b)      Duelo (normal o con evolución a duelo patológico)
a.       Apatía, tristeza vital y angustia
b.      Culpa (paranoide o depresiva)
c.       Ideas de muerte
c)      Desorganización psíquica
a.       Trastornos neuróticos
b.      Trastornos psicóticos
Tras saber qué es lo que tenemos que evitar que se produzca en los sujetos, la cuestión radicaba en diseñar una técnica que, en un plazo muy breve de tiempo, permitiese poder evitar el daño psíquico en una situación que afectaba a un cierta cantidad de sujetos, al mismo tiempo. El principal problema radicaba en como poder conseguir que las personas afectadas pudiesen elaborar el impacto del evento, mediante la elaboración del mismo y evitando la negación, sin que al aplicar la técnica sobre ellos incrementásemos el nivel de angustia, agravando el cuadro.
Para ello recurrimos a una técnica especifica que ya habíamos desarrollado con anterioridad para el abordaje de los trastornos psicosomáticos, la Focalización Antagónica (Javier Rodríguez y Pilar Tavora ,1999), y procedimos a adecuarla al abordaje de los trastornos provocados por emergencias y desastres. La principal característica de esta técnica es que se trabaja de forma focalizada sobre un foco anisogeno o de conflicto y un foco ansiolítico o contenedor y el abordaje se realiza basándose en la planificación estratégica, seguiremos las etapas de planificación estratégica tal y como las expone Kesselman (1977) y especificaremos cómo se desarrollarían estas  en el abordaje de los efectos psicológicos que se producen en los desastres, según el modelo que nosotros proponemos:
1)      Etapa logística
a.       Evaluación del impacto
b.      Exploración de la curva vital
2)      Etapa estratégica
F I Contención inicial
F II Exploración de focos de contención
F III Elaboración del duelo
F IV Fortalecimiento de la identidad
F V Bajar la angustia
3)      Etapa Táctica
F I Terapeuta presente y activo
F II Estudio de las oscilaciones vitales
F III Trabajar la idealización de los objetos perdidos y la culpa
F IV Vinculo transferencial divalente, favoreciendo la idealización
F V Técnica catártica
4)      Etapa Técnica
F I Intervenciones didácticas y vinculación afectiva fusional
F II Interrogación semidirectiva
F III Elaborar la culpa y la rabia, buscar la integración de objeto total
F IV Fortalecimiento yoico y de áreas del yo libres de conflicto
F V Hacer narrar de forma repetitiva y con detalles el hecho traumático        
ETAPA LOGÍSTICA:
Aproximación exploratoria al campo de trabajo, en definitiva consiste en el estudio del sujeto con el que vamos a trabajar, comprende la exploración, el psicodiagnóstico, la hipótesis psicodinámica inicial y la selección de los focos.
Dada las características de la situación donde hay que intervenir y el escaso tiempo para llevar a cabo un proceso psicodiagnóstico los únicos elementos donde podemos basarnos es en el análisis del suceso que se ha producido, que dará matices distintos a la vivencia que experimenta el sujeto y en la exploración de la curva vital del sujeto, buscando los momentos de su vida en que se ha sentido mejor y aquellos en los que se sintió peor, con objeto de encontrar lo que le eleva la autoestima y el narcisismo y lo que se la ataca o disminuye. Exploramos, sobre todo, el Súper Yo, en concreto el Yo Ideal y el Ideal del Yo y a partir de ahí seleccionamos los dos focos con los que vamos a trabajar, el ansiolítico y el ansiógeno
ETAPA ESTRATÉGICA:
 
Consiste en el diseño del plan de acción, el camino a recorrer para llegar a nuestra meta u objetivo final, utilizando los datos obtenidos en la etapa logística
Proponemos un planificación basada en cinco etapas a desarrollar, que son:
FASE 1: CONTENCIÓN INICIAL
En esta fase pretendemos poder reducir la angustia del sujeto para poder ubicarlo en una situación que nos permita el abordaje terapéutico y, al mismo tiempo, evite el riesgo de agravación sintomática. Consistiría en la realización de la etapa social
FASE 2: EXPLORACIÓN DE FOCOS DE CONTENCIÓN
Iniciamos una exploración encaminada a saber que temas o aspectos de la vida del paciente pueden servirnos para realizar el movimiento entre los focos. Estos vendrán determinados por las identificaciones miméticas y de los tipos de vinculación que resultaron más contenedores  en la historia del sujeto.
FASE 3: ELABORACIÓN DEL DUELO
Se trata de ayudar al sujeto que ha sufrido una perdida a elaborar el duelo, con las maniobras técnicas clásicas, desidealizacion del objeto perdido, trabajar la rabia y la culpa y evitar la negación favoreciendo el proceso de elaboración La intervención focalizada alternante la aplicamos mediante la maniobra técnica que consiste en pasar de un foco problema, el de perdida,  a un foco de contención, trabajaríamos el conflicto hasta que hubiese un cierto incremento de angustia, entonces pasaríamos rápidamente al foco de contención para evitar el incremento excesivo de la angustia y el agravamiento del síntoma.
FASE 4: FORTALECER LA IDENTIDAD
Realizamos un trabajo preventivo para evitar que se produzca un colapso narcisista. El fortalecimiento de la identidad lo realizamos mediante un aporte de suministros narcisistas externos y una potenciación de las áreas y logros más adaptativos del sujeto. Lo ayudamos a encontrar los elementos externos en los que pueda soportar su identidad, en caso de que exista serio peligro de hacer un trastorno del narcisismo
FASE 5: BAJAR LA ANGUSTIA
Utilizamos las técnicas habituales de contención y utilizamos la cohesión del grupo de intervención para dar soporte y como objeto externo contenedor de la angustia. El objetivo es evitar que la cantidad de angustia sea tan alta que no pueda ser manejada con sus recursos yoicos y se inicie una desestructuración del sujeto (proceso regresivo patológico)     
ETAPA TÁCTICA
En esta etapa es donde se pone en movimiento el plan de acción, especifica que vamos a hacer para conseguir los objetivos de la etapa estratégica. Seguiremos el mismo desarrollo exponiendo la táctica para cada fase
FASE 1  TERAPEUTA PRESENTE Y ACTIVO
Un terapeuta cercano y próximo permitirá bajar la angustia del sujeto y favorecer un proceso de identificación divalente que favorezca la contención
FASE 2  OSCILACIONES VITALES
La oscilación de la autoestima y la seguridad del sujeto nos indicara cuales son los objetos, situaciones y vínculos que más lo contienen y cuáles son los conflictos que tiene, no hay que olvidar que un hecho se convierten en traumático por la significación que el sujeto le da, en función de su historia y sus conflictos 
FASE 3  TRABAJAR LA IDEALIZACIÓN DE LOS OBJETOS PERDIDOS Y LA CULPA
El objetivo de este trabajo es evitar que se produzca el duelo patológico, que según autores como Grimberg se daría por idealización del objeto que impide la retirada de catexis libidinales y por la culpa, fundamentalmente la culpa paranoide
FASE 4  VINCULACIÓN TRANSFERENCIAL DIVALENTE E IDEALIZACIÓN DEL TERAPEUTA
Debemos de ubicarnos frente al sujeto como objeto totalmente bueno para permitirle la identificación parcial, ya que las situaciones traumáticas existe una mayor dificultad para desarrollar tipos de identificación más evolutivos
Mediante esta vinculación divalente el terapeuta permanece idealizado y no se convertiría en un objeto interno malo, que generaría más tensión  y angustia en el sujeto.
ETAPA TÉCNICA
Consiste en las diferentes formas en que se utilizan los instrumentos para operar en el campo de trabajo. Señalaremos cuáles serán los principales instrumentos técnicos a utilizar en cada fase
FASE 1  INTERVENCIONES DIDÁCTICAS        
Este tipo de intervenciones tienen por objeto favorecer el proceso de pensamiento en el sujeto, ya que en estas situaciones se suele dar un bloqueo de las capacidades cognitivas que dificultan encontrar soluciones a las necesidades más inmediatas
FASE 2  INTERROGACIÓN E INTERVENCIONES SEMI-DIRECTIVAS
Dado que se trata de explorar iremos interrogando al sujeto de forma semi-directiva o directiva, según la gravedad del impacto en el paciente. No podemos dejar que el paciente configure el campo mediante asociación libre porque en estas situaciones lo sujetos carecen de capacidad para ello y el tiempo con el que contamos es limitado
FASE 3  ELABORAR LA CULPA Y LA RABIA Y FAVORECER LA INTERGRACIÓN DEL OBJETO TOTAL
La técnica básica son las ya conocidas para la elaboración del duelo, las que proponen autores como Grimberg, Raphael, Bolwi,. Teniendo en cuenta que deben de ser intervenciones muy rápidas, aunque  la forma más adecuada de inducir el foco sería por atención y negligencia selectiva, esto nos llevaría un cierto tiempo, con el que no contamos por ello el terapeuta inducirá el foco con  intervenciones fuertemente directiva
FASE 4  FORTALECIMIENTO YOICO Y REFORZAMIENTO DEL YO IDEAL
 Uno de los problemas que nos encontramos en estas situaciones es que el sujeto pierde todo aquello que había ido consiguiendo y que formaba parte de su Yo Ideal, por ello hay que buscar los nuevos elementos en que basar su autoestima y ayudar a la persona afectada a que ajuste sus proyectos y fantasías a su nueva realidad, si no le será imposible cumplir sus expectativas, ya que se encontrará intentando desarrollar un proyecto vital sin condiciones para ello, ya que puede haber perdido a su familia, sus pertenencias, su hogar, etc
 FASE 5  HACER QUE EL SUJETO NARRE EL HECHO TRAUMÁTICO
 El que cuente una y otra vez lo sucedido tiene por objeto favorecer el proceso de catextización, de forma que pueda controlar y ligar aquellos estímulos que , al producirse en una gran cantidad y corto tiempo, no le fue posible. También evitamos que se produzca la negación y represión
La técnica en si no es excesivamente compleja de aplicar, cualquier psicoterapeuta posee los conocimientos básicos necesarios para poder realizar las maniobras técnicas que requiere, quizá su principal característica es el hecho de estar planificada estratégicamente y basada en la focalización antagónica. El hecho de que el terapeuta que interviene en emergencias y desastres utilice una técnica que está planificada le da una mayor seguridad, al saber que tiene que hacer y cómo hacerlo, que suele ser una de las dificultades que aparecen en este tipo tan especial de intervención.
  El problema no surge tanto por las cuestiones teorico-tecnicas sino por las condiciones en las que ha de ser aplicada la técnica, en la práctica habitual de la psicoterapia uno no se ve sometido a una situación similar. Las características de la intervención en desastres que la hace distinta al resto de las intervenciones son:
a)      Gran impacto emocional
b)      Intervenciones en muy poco tiempo
c)      Gran cantidad de sujetos a los que atender
d)      Condiciones ambientales adversas, habitualmente
e)      Cansancio y fatiga del terapeuta, al tener que trabajar muchas horas y tener poco tiempo de descanso
Por ello para  que se pudiese aplicar nuestra técnica adecuadamente, en estas condiciones, en la Unidad Isis diseñamos un tipo de curso de formación de carácter intensivo que tiene por objeto preparar a los terapeutas para estas condiciones y aumentar la seguridad en sí mismo a la hora de la intervención real.
 La principal característica de nuestros cursos es que combinan la formación teórica, llevada a cabo mediante clases teóricas y técnicas de rolle plaging, el entrenamiento de campo y la dinámica de grupo.
 El entrenamiento de campo comprende técnicas de rappel, ascenso por cuerda, técnicas básicas de rescate, tirolina, paso tiroles o telesférico, técnicas de autodefensa, marchas nocturnas campo a través, etc. El objetivo es preparar a los participantes para intervenir en situaciones reales de desastres y para poder llegar la lugar del impacto por sus propios medios, evitando la desorientación y perdida de seguridad que se produce cuando los sujetos se enfrentan por primera vez a este tipo de situaciones  Utilizamos técnicas de dinámica de grupo para someter a los participantes a situaciones de alta tensión emocional y  poder observar cómo responden a situaciones similares a las que se van a dar durante una intervención real, acostumbrándolos, al mismo tiempo a tolerar este tipo de situaciones, combinándolo con un intenso horario de trabajo y escasas horas de sueño, para reproducir una situación similar a la que se dará en la intervención rea
La parte teórica se desarrolla mediante exposición de los temas y técnicas específicas para ayudar a la adquisición del concepto que se explica, entre estas técnicas se encuentran el rolle playing, roll reversal, etc.
BIBLIOGRAFIA
ARANDA, J.A. (1997) “Intervención psicológica inmediata con víctimas de una catástrofe natural”, en Papeles del Psicólogo, COP, Madrid, 68:20-29
DUCH, M.L., FORTUÑO, C. Y LACAMBRA, V. (1997)  “Apoyo psicológico: Formación e intervención con el voluntariado en desastres.”. en Papeles del Psicólogo,  COP, Madrid, 68: 30-33
ICOG (1997):  Guía ciudadana de los riesgos geológicos. Suárez y Regueiro, Madrid
Javier Rodríguez Escobar
Instituto de Psicoterapia Psicoanalítica de Sevilla
Unidad de intervención en emergencias y desastres
http: www.grupoisis.org
 
 
 
 
 
 

CRISIS : DESDE EL PUNTO DE VISTA PSICOLOGICO


CRISIS

Todos estos escollos de la ruta que nos obligan a detenernos, que nos impulsan a estudiar el modo de superarlos, desde el punto de vista psicológico constituyen situaciones críticas. En psicología, cada una de las circunstancias que irrumpen en nuestro transcurrir vital, psicológico y existencial, cerrando situaciones y abriendo un abanico de posibilidades de experiencia y acción de las que puede resultar un mayor grado de experiencia, madurez, seguridad interna y en ocasiones conciencia, según el enfoque que se les dé, aproximación y solución, se llama crisis.

QUÉ ES UNA CRISIS?
La teoría de las crisis enfoca al ser humano desde un punto de vista dinámico, en interacción consigo mismo, con sus semejantes, con las cosas y con el mundo en general, de modo que permanentemente entra en situaciones de conflicto que debe superar. No es una aproximación al ser humano desde la psicopatología, sino que esta puede sobrevenir como fracaso en la resolución de las crisis. La teoría de las crisis supone entender al hombre con un criterio activo, de movimiento, cambio y transformación.
Una crisis es un punto crucial a lo largo del desarrollo evolutivo humano, como ser vivo, emocional, racional y social; y que obliga a la persona a una readaptación intrapsíquica y psicosocial como consecuencia de las alteraciones producidas y de los factores introducidos por la misma crisis.

LA CRISIS SIEMPRE SEÑALA DOS DIRECCIONES: hacia el futuro o hacia el pasado. Se sitúa como una puerta abierta hacia el cambio, entre la estabilidad de lo conocido y la situación nueva, y plantea básicamente dos movimientos: estabilidad y desestabilidad, seguridad e inseguridad.

LAS CRISIS SON INEVITABLES. Las propias características del proceso de desarrollo y maduración humanos nos impelen forzosamente a momentos o períodos críticos.

No se puede precisar la duración de una crisis, que dependerá de la magnitud de la misma y a qué esfera de la persona o de la personalidad afecte y la intensidad de la afección. Así, un período crítico puede oscilar entre algunos minutos o algunos años de nuestra existencia.Desde el punto de vista evolutivo, las crisis operan simbólicamente a la manera de escalones que unen el continuo vital, de forma que cada situación condiciona la siguiente. La no resolución de las alternativas y alteraciones producidas por un período crítico influyen en la permanencia del mismo, en la dificultad en el abordaje de los siguientes y, por supuesto, en la fragilidad de la personalidad global.

Existirían grandes y pequeñas crisis. Las primeras suponen un replanteamiento de la orientación interna o externa del sujeto, mientras que las segundas son pequeñas alteraciones en una faceta, un rasgo, una actitud o una circunstancia de la persona. Toda situación crítica exige una gran cantidad de energía, por lo que la disponibilidad energética de la persona para otras tareas disminuye, ya que esta se concentra en atender lo urgente.Una crisis puede provocarse por situaciones internas o externas al sujeto. Las situaciones internas pueden deberse a alteraciones biológicas, como las enfermedades, variaciones biológicas, los cambios vitales de crecimiento y desarrollo, etc. Como en el ser humano no podemos hablar de una dicotomía corporal y mental, so pena de escindir a la persona, cada alteración somática tiene una repercusión psicológica, más aún cuando, como las citadas anteriormente, pueden incidir de un modo tan total en la vida futura del individuo. Otro tipo de situaciones internas pueden tener su origen en emociones (el enamoramiento, por ejemplo), pensamientos, ideologías, etc., que produzcan una toma de conciencia y, por tanto, una posibilidad de cambio.

Las situaciones externas generadoras de momentos críticos pueden provenir de alteraciones en el medio social inmediato, ya sea el ambiente familiar (variaciones por ausencia de un familiar, cambio de estado por matrimonio, muertes, etc.), el campo laboral (por alteraciones en las condiciones de trabajo –ascenso, despido, paro–), etc. Nuevamente, quiero resaltar la interdependencia bio-psico-social en el ser humano, y cómo una situación crítica desencadenada en una esfera determinada puede repercutir en las restantes.
 
 
En una crisis-tipo existen una serie de momentos clave que se repiten habitualmente:

    1.º) INCIDENCIA DEL DESENCADENANTE. Aparición del mismo en el campo vital del sujeto. Esta aparición puede ser súbita o previsible, comenzando a alterar las condiciones habituales de la persona.

    2.º) FASE DE SORPRESA O ESTUPOR CARACTERIZADA POR EL DESEQUILIBRIO, que puede ser tanto externo como interno, y posterior incremento de los mecanismos de defensa ante la situación nueva; puede aparecer cierta sintomatología psicológica o psicosomática (angustia, tensión, depresión, insomnio, etc.).

    3.º) INTENTO DE RESOLUCIÓN Y DE ADAPTACIÓN A LA CIRCUNSTANCIA CONFLICTIVA, con las consiguientes evaluaciones del conflicto, alcance del mismo y variaciones posibles. Paralelamente, se da una elaboración emotiva, es decir, “digestión del proceso de cambio”, con objeto de integrarlo en la conciencia.

 En este sentido, el recuerdo, la asociación con otras circunstancias ocurridas anteriormente o conocidas de algún modo, el aprendizaje previo obtenido de esas circunstancias, la ambivalencia entre distintos afectos o distintos pensamientos, los deseos, las emociones de pena, alegría, rabia, etc., y sus ligazones con las ideas y recuerdos correspondientes, la alternancia de unos y otros y, en fin, todos aquellos factores que constituyen la movilidad intrapsíquica son elementos del trabajo interno.

    4.º) ES POSIBLE QUE DURANTE ESTE TRABAJO EXISTA UNA REGRESIÓN DINÁMICA AL PASADO, Y A ESTADIOS YA SUPERADOS, utilizando mecanismos o recursos pertenecientes a otras épocas evolutivas. Este estado puede convertirse en estable en el caso de fracasar en la resolución del conflicto, incrementándose la angustia, reactivándose conflictos similares, apareciendo franca sintomatología y patología psíquica declarada.

    5.º) POR EL CONTRARIO, PUEDE DARSE UNA ACEPTACIÓN DEL CAMBIO, superación de la dificultad, asunción de lo perdido y de lo nuevo y del significado común a ambos, integración de la experiencia en la conciencia, adaptación de los elementos de la personalidad implicados en la situación que plantea la crisis; y, por tanto, aparición de nuevas perspectivas vitales, con el consiguiente aprendizaje, fortalecimiento y maduración de la personalidad. Simbólicamente hablando, se habría salvado un escollo o completado una etapa del camino.

Desde el punto de vista existencial, las crisis nos enfrentan a la imposibilidad de la seguridad, a no ser que esa seguridad sea la del movimiento y, por tanto, la de la incertidumbre. Psicoanalíticamente hablando, las crisis son dolorosas porque nos reflejan la imposibilidad de la totalidad, de la totalidad de la estabilidad y la totalidad de la plenitud. En última instancia, las crisis obligan a retomar una y otra vez el tema de la pérdida, la separación; instalan al individuo en el bamboleante camino medio entre una época y otra, entre uno y otro estado, con sus hábitos, creencias, sensaciones, esperanzas; algunas quedarán atrás, en nuestro pasado, en nuestra historia, otras se abrirán para nosotros en el ahora con la nueva etapa.
Por otra parte, cada crisis porta en su núcleo un mensaje, una enseñanza. Abriéndonos a ella conseguimos utilizar de modo positivo los accidentes que jalonan nuestro transcurso por la vida.
Algunos autores clasifican las crisis humanas en vitales y existenciales; las primeras estarían más relacionadas con el ciclo vital de los individuos, con el desarrollo evolutivo, que podría señalarse mediante una serie de etapas correspondientes a una edad cronológica concreta. Las crisis existenciales pueden acompañar a las crisis vitales, o pueden aparecer en cualquier período de la existencia con motivo de las circunstancias internas o externas señaladas anteriormente
Continuando con la imagen del espiral, cada una de sus vueltas representa una crisis. Cabe señalar que nunca se puede descender, lo cual podría ser entendido como una involución; la única opción, por lo tanto, si no se consigue atravesar uno de estos muros, es quedarse estancado en un nivel, atrapado en un estado evolutivo y negarse al progreso


2) TIPOS DE CRISIS:
Las crisis pueden ser del desarrollo (esperables) o circunstanciales (Accidentales inesperadas o imprevisibles.
CRISIS DEL DESARROLLO:
Las crisis del desarrollo son mas predecibles y sobrevienen cuando una persona va cumpliendo etapas en su vida desde la niñez a la senectud .Presentan una conducta indiferenciada y marcan un trastorno en el área intelectual y afectiva

_Crisis del nacimiento e infancia

_Crisis de la pubertad y adolescencia

_Crisis de la primera juventud

_Crisis de la edad media de la vida

_Crisis de la tercera edad

CRISIS CIRCUNSTANCIALES:
Las crisis circunstanciales son inesperadas, accidentales y dependen sobre todo de factores
AMBIENTALES.
 
Abarcan una alteración psíquica y de la conducta ante perdida o amenaza de perdida de los aportes básicos (físicos, psicosociales y socioculturales que están interrelacionados)

_Separación

_Perdidas

_Muerte

_Enfermedades corporales

-desempleo

-trabajo nuevo

-fracaso económico

-violaciones

-incendios

LA CRISIS CIRCUNSTANCIAL TIENE CINCO CARACTERÍSTICAS:

1) Es repentina: aparece de golpe.
2) Es inesperada: no puede ser anticipada.
3) Es urgente, pues amenazan el bienestar físico o psicológico.
4) Masiva: muchas crisis circunstanciales afectan a muchas personas al mismo tiempo (por ejemplo desastres naturales).
5) Peligro y oportunidad: la crisis puede desembocar en un mejoramiento o empeoramiento de la situación de la persona.


LAS CRISIS SOCIALES : que trascienden a una persona, están dadas por un proceso de cambios que amenaza una estructura. Dichos cambios generan incertidumbre, ya que no pueden determinarse sus consecuencias. Cuando los cambios son profundos y derivan en algo nuevo, se habla de revolucion.

POLOS DE LAS CRISIS:
Plantea que las crisis son inherentes al desarrollo y se manifiestan en dos polos: positivo y negativo. La resolución de la crisis del lado positivo significará salud y corresponde al proceso de duelo; mientras que si se da del lado negativo significará enfermedad y corresponde al trauma.
ETAPAS Y REACCIONES FRENTE A LA CRISIS:

-Las crisis ocurren en una serie de etapas:

1) Se eleva la tensión al comienzo por el impacto del suceso externo.
2) La tensión aumenta más porque no se puede enfrentar la nueva situación con la norma habitual de conducta.
3) Al incrementarse la tensión, se movilizan otros recursos que pueden desembocar en varios resultados: reducción de la amenaza externa, éxito en el enfrentamiento con la situación, redefinición del problema, etc.
4) Si nada de lo anterior ocurre, la tensión aumenta hasta provocar una grave desorganización emocional.
-Las reacciones frente a una crisis pueden ser al comienzo dos: llanto o negación de la crisis.
El llanto puede conducir a la negación o a la intrusión. Esta última significa sentirse invadido por sentimientos de dolor, imágenes del impacto, pesadillas, etc.
 
 
La intrusión lleva a la penetración, proceso donde se expresan, identifican y divulgan pensamientos, sentimientos e imágenes de la experiencia de crisis. Implica definir problemas, tomar decisiones o aprender soluciones nuevas, movilizar recursos personales o externos, reducir efectos desagradables, etc. La penetración lleva la etapa final, que es la consumación, o integración de la situación de crisis dentro de la vida del individuo. La crisis puede dar como resultado un mejoramiento o un empeoramiento del sujeto.


INTERVENCIÓN EN CRISIS
La persona que está en un período crítico suele presentar “fases de emergencia”, sobre todo en las crisis provocadas por grandes cambios imprevistos. En este sentido, la presencia del otro que escucha, que respeta, que acoge y que puede reflejar desde fuera las emociones, dudas, confusiones, ambivalencias, etc., del sujeto que las padece, de un modo comprensivo, constituye una ayuda inestimable. La persona que entra en crisis tiene necesidad de hablar, de desahogarse, de compartir, de sentir solidaridad, y en ocasiones, si se sitúa regresivamente, de sentir cuidados y atención por parte del otro. Así, la amistad en primera instancia, los dispositivos sociales (asistente social, sacerdotes, ciertas instituciones) después, entran dentro del terreno de la ayuda. Si la crisis se prolonga, si la angustia es demasiado elevada o si desemboca en patología, la ayuda profesional en forma de terapia breve, u otra terapia más profunda si es preciso, deben ser tenidas en cuenta. Desde un punto de vista psicológico, las crisis son tan comunes como necesarias para el desarrollo de una persona, y no siempre se trata de cuestiones negativas o tan evidentes como las expuestas en los párrafos anteriores. Cualquier obstáculo que se nos presente en la vida, por pequeño e insignificante que parezca a simple vista, representa un desafío que, de ser resuelto y superado, nos llevará a una nueva etapa en el espiral de nuestro crecimiento.
Continuando con la imagen del espiral, cada una de sus vueltas representa una crisis. Cabe señalar que nunca se puede descender, lo cual podría ser entendido como una involución; la única opción, por lo tanto, si no se consigue atravesar uno de estos muros, es quedarse estancado en un nivel, atrapado en un estado evolutivo y negarse al progreso.

ENLACE CRISIS PSICOLOGICO : http://www.youtube.com/watch?v=TPtYIf0zLi4
 
 

sábado, 12 de octubre de 2013

BASES PSICOFISIOLOGICAS DEL ESTRES

 
BASES PSICOFISIOLOGICAS DEL ESTRES
 
El organismo siempre se encuentra en un estado de estrés mínimo que, ante determinadas situaciones, se incrementa pudiendo producir un efecto beneficioso o negativo, dependiendo de si la reacción del organismo es suficiente para cubrir una determinada demanda o ésta "supera" a la persona. Este nivel de equilibrio dependerá de los factores individuales (disposición biológica y psicológica) de las distintas situaciones y experiencias.
Un determinado grado de estrés estimula el organismo y permite que éste alcance su objetivo, volviendo a la "normalidad" cuando el estímulo ha cesado. Por ejemplo, cuando un atleta intenta conseguir un buen resultado en una competición, está sometido a un estrés que implica un aumento de la actividad muscular (más irrigación, el corazón late más rápido, etc.) lo que le ayudará a alcanzar el éxito y conseguir su objetivo. Una vez finalizadas las pruebas atléticas, se produce un descenso de las constantes y el organismo vuelve a su estado basal.
Cuando se mantiene la presión y se entra en el estado de resistencia, las personas empiezan a tener una sensación de disconfort (tensión muscular, palpitaciones, etc.). Si continúa el estresor, se llega al estado de agotamiento, con posibles alteraciones funcionales y/u orgánicas: son las llamadas "enfermedades de adaptación". Estos síntomas son percibidos como negativos por las personas y producen preocupación, lo que a su vez agrava los síntomas y así puede llegar a crearse un círculo vicioso.
RESPUESTA FISIOLÓGICA DEL ESTRÉS
La respuesta fisiológica es la reacción que se produce en el organismo ante los estímulos estresores. Ante una situación de estrés, el organismo tiene una serie de reacciones fisiológicas que suponen la activación del eje hipofisosuprarrenal y del sistema nervioso vegetativo.
El eje hipofisosuprarrenal (HSP) está compuesto por el hipotálamo, que es una estructura nerviosa situada en la base del cerebro que actúa de enlace entre el sistema endocrino y el sistema nervioso, la hipófisis, una glándula situada asimismo en la base del cerebro, y las glándulas suprarrenales, que se encuentran sobre el polo superior de cada uno de los riñones y que están compuestas por la corteza y la médula.
El sistema nervioso vegetativo (SNV) es el conjunto de estructuras nerviosas que se encarga de regular el funcionamiento de los órganos internos y controla algunas de sus funciones de manera involuntaria e inconsciente.
Ambos sistemas producen la liberación de hormonas, sustancias elaboradas en las glándulas que, transportadas a través de la sangre, excitan, inhiben o regulan la actividad de los órganos
 

EJE HIPOFISOSUPRARRENAL

Se activa tanto con las agresiones físicas como con las psíquicas y, al activarse, el hipotálamo segrega la hormona CRF (factor liberador de corticotropina), que actúa sobre la hipófisis y provoca la secreción de la hormona adenocorticotropa (ACTH). Esta secreción incide sobre la corteza de las glándulas suprarrenales, dando lugar a la producción de corticoides que pasan al torrente circulatorio y producen múltiple incidencia orgánica, como se verá más adelante. Los corticoides que se liberan debido a la ACTH son:

*      LOS GLUCOCORTICOIDES: El más importante es el cortisol que facilita la excreción de agua y el mantenimiento de la presión arterial; afecta a los procesos infecciosos y produce una degradación de las proteínas intracelulares. Tiene, asimismo, una acción hiperglucemiante (aumenta la concentración de glucosa en sangre) y se produce una aumento de calcio y de fosfatos liberados por los riñones, y de lípidos.

*      LOS ANDRÓGENOS: Son las hormonas que estimulan el desarrollo de las características secundarias masculinas y estimulan el aumento tanto de la fuerza como de la masa muscular.

SISTEMA NERVIOSO VEGETATIVO
Este sistema mantiene la homeostasis del organismo. La activación simpática supone la secreción de catecolaminas, que son:
L LA ADRENALINA segregada por parte de la médula suprarrenal, especialmente en casos de estrés psíquico y de ansiedad.
L LA NORADRENALINA segregada por las terminaciones nerviosas simpáticas, aumentando su concentración principalmente en el estrés de tipo físico, en situaciones de alto riesgo o de agresividad.
Estas hormonas son las encargadas de poner el cuerpo en estado de alerta preparándolo para luchar o huir. Son las que permiten enlazar el fenómeno del estrés con los fenómenos psicofisiológicos de la emoción. Ambas intervienen en los siguientes procesos:
*      Dilatación de las pupilas.

*      Dilatación bronquial.

*      Movilización de los ácidos grasos, pudiendo dar lugar a un incremento de lípidos en sangre (posible arterioescierosis).

*      Aumento de la coagulación.

*      Incremento del rendimiento cardíaco que puede desembocar en una hipertensión arterial.

*      Vasodilatación muscular y vasoconstricción cutánea.

*      Reducción de los niveles de estrógenos y testosterona, que son hormonas que estimulan el desarrollo de las características sexuales secundarias masculinas.

*      Inhibición de la secreción de prolactina, que influye sobre la glándula mamaria.

*      Incremento de la producción de tiroxina, que favorece el metabolismo energético, la síntesis de proteínas, etc. Vemos pues que, ante una situación de estrés, existe un compromiso de todo el organismo.

 FASES DEL ESTRÉS: SÍNDROME GENERAL DE ADAPTACIÓN

El origen histórico del concepto de estrés parte de las investigaciones que realizó Hans Selye en el año 1936 y que dieron lugar al llamado síndrome general de adaptación.
Ante una situación de amenaza para su equilibrio, el organismo emite una respuesta con el fin de intentar adaptarse. Selye define este fenómeno como el conjunto de reacciones fisiológicas desencadenadas por cualquier exigencia ejercida sobre el organismo, por la incidencia de cualquier agente nocivo llamado estresor. Se puede definir, pues, como la respuesta física y específica del organismo ante cualquier demanda o agresión, ante agresores que pueden ser tanto físicos como psicológicos.
 

            Síndrome general de adaptación (Hans Selye, 1936)         

           
En este proceso de adaptación por parte del organismo se distinguen las fases de alarma, de adaptación y de agotamiento.
FASE DE ALARMA
Ante la aparición de un peligro o estresor se produce una reacción de alarma durante la que baja la resistencia por debajo de lo normal. Es muy importante resaltar que todos los procesos que se producen son reacciones encaminadas a preparar el organismo para la acción de afrontar una tarea o esfuerzo (coping). Esta primera fase supone la activación del eje hipofiso suprarrenal; existe una reacción instantánea y automática que se compone de una serie de síntomas siempre iguales, aunque de mayor a menor intensidad:          
*      Se produce una movilización de las defensas del organismo.
*      Aumenta la frecuencia cardiaca.
*      Se contrae el bazo, liberándose gran cantidad de glóbulos rojos.
*      Se produce una redistribución de la sangre, que abandona los puntos menos importantes, como es la piel (aparición de palidez) y las vísceras intestinales, para acudir a músculos, cerebro y corazón, que son las zonas de acción.
*      Aumenta la capacidad respiratoria.
*      Se produce una dilatación de las pupilas.
*      Aumenta la coagulación de la sangre.
*      Aumenta el número de linfocitos (células de defensa).
FASE DE RESISTENCIA O ADAPTACIÓN
En ella el organismo intenta superar, adaptarse o afrontar la presencia de los factores que percibe como una amenaza o del agente nocivo y se producen las siguientes reacciones:
*      Los niveles de corticoesteroides se normalizan.
*      Tiene lugar una desaparición de la sintomatología.
FASE DE AGOTAMIENTO
Ocurre cuando la agresión se repite con frecuencia o es de larga duración, y cuando los recursos de la persona para conseguir un nivel de adaptación no son suficientes; se entra en la fase de agotamiento que conlleva lo siguiente:
*      Se produce una alteración tisular.
*      Aparece la patología llamada psicosomática.
MODELO BIOPSICOSOCIAL
Este modelo relaciona una situación determinada y la vivencia de esta situación, con las consecuencias fisiológicas expuestas hasta ahora y nos proporciona una estrategia para localizar factores ambientales estresantes y analizar sus consecuencias en el aspecto individual.
Hemos visto que cualquier situación que reconocemos (proceso cognitivo) da señales de la corteza cerebral al hipotálamo y, vía el sistema nervioso vegetativo (automático), a la médula de las glándulas suprarrenales, que responden liberando adrenalina y noradrenalina, que son las llamadas hormonas del estrés; estas hormonas movilizan nuestro cuerpo y nos hacen luchar o abandonar (fight or flight).
Cuando la situación produce sentimientos de distrés o desamparo, el cerebro envía también mensajes al córtex de los suprarrenales, que segrega otra hormona del estrés: el cortisol, que juega un papel importante en el sistema inmunológico. Esto es más complejo e incluye la liberación de ACTH de la glándula pituitaria.
Según la percepción que se tenga de las demandas de trabajo, la respuesta del organismo será diferente; ya Selye distinguía entre reacciones agradables o eutress y desagradables o distress.
Las reacciones fisiológicas dependerán de la percepción que se tenga de las demandas de trabajo, la respuesta del organismo será diferente en cada caso; por ejemplo, las tareas exigentes pero controlables inducirían esfuerzo pero sin distrés. A nivel fisiológico se traduce en un aumento de las catecolaminas y la supresión activa de la secreción de cortisol.
Los estudios actuales se centran en dos dimensiones que son, por un lado, el nivel de actividad o pasividad que implica la tarea, y por otro, la dimensión afectiva según el estado de humor sea positivo o negativo; en cada caso se producen una serie de reacciones cuyo resultado es el afrontamiento (coping) de la situación no deseada o el vencimiento ante la misma.
Los estudios experimentales basados en esta teoría han permitido identificar dos características específicas de los procesos de trabajo, en función de la percepción que se tenga del trabajo o de la actitud ante el mismo: positiva (eutrés) o negativa (distrés) y en relación al contenido de la tarea: actividad o pasividad.
La combinación de ambas variables conduce a la identificación de algunas de las características específicas de los procesos de trabajo que promueven determinadas actitudes y que se relacionan con las respuestas neuroendocrinas y son las siguientes
Fig. 3: Relación entre procesos de trabajo y respuestas neuroendocrinas


 
 

ESFUERZO Y EUTRÉS: En este grupo se puede incluir a las personas que desarrollan un tipo de trabajo de gran control personal, creatividad, y muy dedicados a su trabajo. En estos casos se produce un aumento de la secreción de catecolaminas, y el cortisol se halla muy bajo o inexistente. Se encuentran en este grupo, por ejemplo, los empresarios, los artistas, los científicos, los artesanos, etc., pues en este tipo de profesiones se suelen realizar trabajos con un alto grado de autocontrol y autonomía. Parece ser que, el hecho de que el cortisol esté bajo hace decrecer el riesgo de sufrir un ataque cardíaco.
NO ESFUERZO Y EUTRÉS: En este caso, la no actividad se acepta como algo positivo, dándose un descanso de cuerpo y mente. El nivel de las hormonas está bajo.
ESFUERZO Y DISTRÉS: Esta situación se da en aquellos trabajos que implican elevadas exigencias de producción, pero en los que la persona tiene un bajo control de la situación. Es común en los trabajos repetitivos, y en los trabajos en cadena. El esfuerzo va acompañado de un aumento de la secreción de las catecolaminas que, a su vez, provoca efectos negativos, lo que tiende a aumentar la secreción de ambas hormonas: catecolaminas y cortisol.
POCO ESFUERZO Y DISTRÉS: Personas sin empleo y en trabajos muy coercitivos, en los que la persona tiene muy poca o ninguna autonomía. Se acompaña de una liberación de hormonas del estrés, en particular de cortisol.
Para resumir todo ello, podríamos decir que el aumento de catecolaminas es debido a la exigencia de tener que rendir y el descenso de cortisol significa poder afrontar la situación.
VALORACIÓN/PREVENCIÓN
Los recientes avances en los conocimientos acerca de cómo el cerebro regula las funciones endocrinas han desembocado en una reorientación en la investigación psicobiológica del estrés humano y del proceso de afrontamiento ante las situaciones estresantes. Hasta hace poco, el cerebro y el sistema endocrino se consideraban entidades separadas; se veía al cerebro como mediador entre el organismo y el entorno exterior. Por otro lado, se consideraba que el sistema endocrino estaba orientado hacia el entorno interno del cuerpo, la regulación del crecimiento, el metabolismo, y la reproducción.
Hoy en día, en cambio, sabemos que entre el cerebro y el sistema endocrino existe una interrelación constante, que puede seguirse de forma continua mediante el empleo de las modernas técnicas de monitorización ambulatoria, que permiten conocer de manera instantánea qué es lo que hace aumentar la presión sanguínea, latir el corazón más rápidamente, o contraer los músculos. Estas técnicas permiten monitorizar las respuestas del cuerpo bajo unas condiciones reales, inclusive en el puesto de trabajo, sin que interfieran en la actividad normal de las personas. De esta manera se pueden identificar aspectos negativos o adversos del entorno psicosocial, así como los factores de protección, amortiguadores que protegen a las personas contra influencias potencialmente nocivas.
Uno de los métodos que se utiliza actualmente para el estudio de las respuestas fisiológicas del estrés es el análisis de las alteraciones hormonales que se producen en el organismo. Las hormonas del estrés pueden ser determinadas en sangre, orina y saliva; y las técnicas que se utilizan principalmente son la fluorometría, la cromatografía líquida y el inmunoensayo. Al hacer una determinación analítica hay que tener en cuenta las variaciones que sufren estas sustancias a lo largo del ciclo circadiano; a grandes rasgos, puede decirse que alcanzan el punto máximo por la mañana y van decreciendo a lo largo del día.
Un objetivo que deberían conseguir las personas que se dedican a la investigación del estrés es identificar aquellos factores del ambiente laboral que provocan respuestas fisiológicas, y luego determinar cuándo estas respuestas pueden ser de adaptación y promueven la salud y cuándo provocan una desadaptación y son potencial mente dañinas para la salud.
Silvia Nogareda Cuixart Licenciada en Medicina y Cirugía Esp. Medicina de Empresa
CENTRO NACIONAL DE CONDICIONES DE TRABAJO